Camino a La Paz

Es la ópera prima de Francisco Varone, quién también escribió el guión. Es una road movie donde acompañaremos a Sebastián (Rodrigo de la Serna) y Khalil (Ernesto Suárez) en su viaje desde Buenos Aires a La Paz (Bolivia) en un Peugeot 505.

Sebastián se muda a una nueva casa junto con su pareja, el teléfono no para de sonar, al parecer antes funcionaba una remiseria con ese número. Se cansa de buscar trabajo, sin ningún éxito y comienza a ser remis con el auto que le dejó su papá, quien lo tenía impecable, lo cuidaba como a un hijo. En un llamado conoce a Khalil, un hombre mayor, bastante cascarrabia, musulmán y con problemas de salud; quien después le propondrá el viaje a La Paz, para visitar a su hermano e ir juntos a La Meca, en Arabia Saudita. Al principio duda en aceptar ese trabajo, son tres mil kilómetros, son varios días y tiene miedo de romper el auto pero finalmente acepta, por problemas económicos.

Veremos como, a lo largo de estos 3 mil kilómetros que deben recorrer, ambos personajes se van conociendo más y más, se acompañan e intentan entenderse el uno al otro, a pesar de sus diferencias. Es una película con muy pocos personajes, donde se va recorriendo distintos paisajes y la salud de Khalil le agrega una dificultad más al viaje.

“Camino a La Paz” me encantó por la gran relación que van formando estos dos grandes personajes y grandes actores, a pesar de sus diferencias, logran dejarlas de lado para construir un vínculo precioso. Es una película que funciona muy bien, tiene una estructura bastante clara, con el detonante en el minuto quince, sus puntos de giro, el climax, dos personajes distintos en varios aspectos, etc. Acompañada por la música de Vox Dei.

(Una particularidad: fue el debut cinematográfico de Ernesto Suárez a sus 75 años.)

Tiene varias escenas inolvidables: cuando visitan una pequeña comunidad musulmana, cuando terminan los dos en el jacuzzi de un telo, cuando se suma un perro al viaje y el final, que es demoledor.

Esta película es un viaje pero también la transformación de dos personas en distintos puntos de su vida, la apertura que implica estar encerrado en un auto, durante tres mil kilómetros con una persona distinta a vos, saldrán a la luz alegrías, tristezas, dolores, que ayudarán a forjar una amistad preciosa que enfrentará todas las dificultades del camino. Ojalá puedan verla y la disfruten tanto como yo lo hice.

Agustín Vallejo