#Leerelinterior: “La masacre de Kruguer” – Luciano Lamberti.

Kruguer es un pequeño pueblo de montaña donde cada 26 de junio se realiza la Fiesta de la Nieve, una celebración muy importante donde se espera la llegada de los turistas, todos se reúnen en la plaza para disfrutar de los bailes típicos, asado de cordero, chocolate y cerveza alemana. Pero en 1987 algo sucede, algo brutal que deja sin vida a casi toda su población, algo que nadie encuentra las razones y con el pasar de los años se ha olvidado o se busca olvidar.

Lamberti construye este muy buen libro como una investigación periodística donde se abarca la masacre desde distintos puntos y con el testimonio de distintas personas. Ya sea desde los bomberos del pueblo vecino, los pocos sobrevivientes, descripciones de fotos, la experiencia de personas que, tantos años después, van a visitar este pueblo “fantasma” donde ya nadie más vive ni quiere vivir, etc.

Es muy interesante como, poco a poco, nos vamos introduciendo en la historia del pueblo pero también en la de cada persona, somos testigos de esta lectura general que se hace de Kruguer y de las consecuencias brutales que dejó aquella masacre. Con un mensaje latente: que la cordura, individual y colectiva, siempre pende de un hilo.

“La masacre de Kruguer” tiene un gran componente del terror, un terror del que se busca respuestas pero no las hay, un terror cotidiano, un terror llevado a cabo por personas comunes como la que todos conocemos. Un libro muy bueno, llevadero y atrapante, finalista del Premio de Novela Fundación Medifé Filba.

Esta es la segunda reseña de la sección #Leerelinterior. Luciano Lamberti nació en San Francisco, Córdoba, es licenciado en Letras. Ha publicado los libros de cuentos “El asesino de chanchos” y “El loro que podía adivinar el futuro” y “La casa de los eucaliptus”, las novelas “Los campos magnéticos” y “La maestra rural”, y el libro de poemas “San Francisco”.

#Leerelinterior: “Cicatrices” de Saer

Fiore asesina a su esposa la noche de un primero de mayo. Este episodio sirve como base para unir las cuatro historias que forman parte de esta novela. Aún así podríamos decir que el hecho policial no es lo más importante en “Cicatrices” sino los personajes que hace hablar Saer, sus vidas y lo que tienen para decir.

Esta es mi primera novela de Saer, hace mucho quería leerlo, no sabía por dónde empezar así que lo pregunté por Twitter y muchísimas personas me ayudaron en la elección, junto con “La pesquisa” fueron los más recomendados.

Publicada por primera vez en 1969, nos sumerge en diferentes historias, todas ellas aportan un punto de vista distinto. Desde un joven que comienza a trabajar en un diario, quien su padre falleció y su madre no es la más maternal del mundo, tiene problemas con el alcohol, está a la deriva y se sumerge en el crimen de Fiore a través de la curiosidad; después la historia de Sergio quien es adicto al juego, la del juez de la causa y finalmente, la historia de Fiore aquel día que mata a su esposa con la escopeta.

En cicatrices la ciudad es importante, la transitamos con cada uno de los personajes, recorremos sus calles, visitamos lugares que forman parte de la rutina de cada uno de ellos. Ambientada en la ciudad de Santa Fe con su puente colgante, el boulevard, la peatonal en calle San Martín, el barrio Guadalupe, etc. Quiene alguna vez recorrimos esas calles, reconocemos inmediatamente esos lugares y quienes no, los conocemos a través de una de las mejores plumas argentinas.

En “Cicatrices” me encontré con historias bien construidas, profundas, personajes con grandes conflictos internos, intentando salir adelante, se llega a sentir la desesperación con la que viven, cada uno a su manera y por distintas razones. Todos tienen sus dolores, lo interesante es ver qué hacen con ellos, en este libro están plasmados de una manera increíble.

Me resultó un buen inicio para entrar en el mundo Saer, lo disfruté y me quedé con ganas de más. ¿Leíste algo de el?, ¿qué te pareció?, ¿cuál me recomendas?

2 x 1: “Poeta chileno” y “Call me by your name”

Poeta Chileno – Alejandro Zambra

Llegué a este libro con muchísimas expectativas porque había leído y escuchado, por todos lados, que estaba muy bueno, gente compartiendo sus fragmentos preferidos por las redes sociales, podcast, entrevistas a su autor en YouTube, etc. Es complicado llegar de esa manera a un libro, la desilusión está a la orden del día pero, por suerte, no fue así.

“Poeta chileno” narra la relación entre Gonzalo y Vicente, del primero tendremos noticias desde los primeros párrafos, porque el libro lo acompaña desde que es adolescente; ambos son poetas o quieren ser poetas. Zambra desarrolla en esta novela varios temas: nombrar los vínculos, la relación entre hombres, la literatura y qué significa ser poeta pero sobre todo que valor tiene en Chile, un país con una tradición enorme.

Es interesante pensar que este es el primer libro que Zambra escribió viviendo fuera de Chile y lo utiliza para pensar la literatura de su tierra natal, alejarse para pensar nuestra propia casa, algo así podríamos decir. En “Poeta chileno” hay un personaje sumamente interesante que da pie a estas reflexiones sobre la poesía en Chile, Pru, una periodista extranjera que está haciendo una investigación para un artículo, entonces entrevista a varios poetas.

Me resultó un libro sumamente llevadero, cautivador, como el escritor principiante que soy me encantaron los personajes con estos conflictos relativos a la propia literatura, preguntándose continuamente si es el camino correcto sino es mejor dedicarse a otra cosa, si uno puede vivir de aquello que ama que es escribir, dudas que quizás sean propias del arte y no tanto de otros ámbitos.

Hace mucho tiempo, una psicóloga me dijo que aquel momento donde tenemos que decidir qué queremos hacer de nuestra vida, qué queremos estudiar, de qué queremos trabajar, son momentos de mucha vulnerabilidad e incertidumbre porque parece difícil tener una respuesta tan importante a los 18 años; un salto al vacío. En este libro está muy bien retrato ese momento, los conflictos que esto genera, no solo con el propio personaje sino también con su entorno.

Más allá de toda esta faceta literaria, me pareció muy interesante como retrata las relaciones, los vínculos que generamos a lo largo del tiempo, como estos cambian, se transforman y debemos acostumbrarnos a ello; como una persona puede ser tan importante en algún momento de tu vida y después no reconocerla en la calle.

Call me by your name

Al igual que con “Poeta chileno”, esta película me la recomendaron muchas veces, no sé porque no la había visto pero ahora que está en Netflix, fui por ella.

Basada en la novela del mismo nombre de André Aciman, ambientada en los años 80, en Italia, narra la historia de amor entre Elio Perlman (Timothée Chalamet), un adolescente de 17 años, y Oliver (Armie Hammer), el asistente de su padre.

El rodaje tuvo lugar en Crema entre mayo y junio de 2016. La cinta fue filmada en rollos de 35 mm bajo el mando del cinematógrafo Sayombhu Mukdeeprom, dirigida por Luca Guadagnino y escrita por James Ivory.

Prefiero empezar hablando, de esta película, en relación a aquellos elementos que me gustaron, que me resultaron interesantes y agradables al verla. Primero que nada los escenarios donde transcurre la historia, me parecen verdaderamente maravillosos, hermosos, el estar contextualizada en los años 80 le da una estética a la película muy interesante, con sus bicicletas, los autos, las radios donde escuchan música, los libros, los viajes que realizan al pueblo, etc. Lo voy a decir con mis palabras porque yo no estudié cine pero el modo en el que el director decide contar la historia me parece muy interesante, donde pone la cámara, los movimientos que realiza, me pareció maravilloso; como utiliza la sensualidad del verano para contar esta historia, con su vestimenta: shorts, remeras sin mangas, mallas, vestidos; es una época del año donde hay mucha piel, mucha transpiración y si se lo sabe usar es muy “erótica” para plasmar en una película. Al principio se puede ver como ellos dos tienen una relación “más tensa”, hay un tire y afloje muy marcado, una relación de poder en continuo choque; después se harán cargo de lo que sienten, intentarán darle lugar aquel verano.

A la historia de amor entre ellos me pareció bastante estereotipada, infantil por momentos, que tengan relaciones con otras mujeres para tapar lo que verdaderamente sienten, el final no me sorprendió para nada, a medida que transcurre la película uno ya se puede imaginar que va a terminar así. Quizás lo que si me sorprendió fue la última charla que tiene Elio con su papá, una una conversación que rompe imaginarios entre padre e hijo, muestra otra faceta de los dos.

Agustín Vallejo